domingo, 11 de febrero de 2018

Curiosidad: la llama de la evolución


Hubo un tiempo en donde existía libertad natural para el humano y su curiosidad, era tanta su plenitud que encontró en su descubrimiento un espejo. Vio en el fuego un reflejo ardiente de su alma  que logró apagar el miedo para dar paso a la creatividad que trataría de explicar lo desconocido, lo inexplicable.

Por lo mágica y desconocida que era la naturaleza nacieron deidades inspiradas en los fenómenos incontrolables y es que las creencias religiosas en esencia no son mas que la creación de ideas que le hacen sentir al humano que lo incontrolable puede llegar a ser controlado por medio de pautas o reglas, cualesquiera que su imaginación creara y estaba bien hasta que las demás personas evitaron la contemplación y se limitaron a la devoción. Su alma entonces encasillada en otros pensamientos solo veía lo que se le había dicho que viera.

La necesidad de explorar y entender siempre ha movido al ser humano, la creación mental o escrita de un interrogante, por mas común que parezca, es la que nos ha hecho diferentes, es la que un día encendió las luces para la constante e inagotable evolución humana. Es incomprensible como en la sociedad colombiana se nos enseña a derrumbar nuestra curiosidad desde que somos pequeños, la mas grande virtud con el tiempo paso de ser una ventaja mental evolutiva a un capricho fastidioso.

El humano actual, inyectándose ceguera mental, ha traicionado a sus ancestros que un día sintieron en su alma arder el paso a un nuevo mundo, más claro, lleno de posibilidades. Aunque ahora hemos olvidado nuestra conexión con la naturaleza ya que todo parece estar bajo nuestro poder, la naturaleza no ha roto sus lazos con nosotros, es cuestión de salir de lo ya dicho, lo ya establecido y contemplar y volver encontrar el fuego que un día encendió nuestra imaginación. 

-Tatiana Velásquez Ramírez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario